Tochpan es un proyecto de juego de mesa y exploración territorial que surge desde la práctica artística, la memoria y el diseño lúdico. A través de la construcción colectiva del paisaje mediante losetas inspiradas en la Huasteca Veracruzana, el proyecto busca desplazar la idea del juego como simple entretenimiento para entenderlo también como un espacio de investigación, memoria y producción de conocimiento.

Más que representar un territorio, Tochpan propone habitarlo desde la experiencia compartida. El juego parte de una inquietud por explorar qué ocurre cuando dejamos de mirar el paisaje únicamente como imagen y comenzamos a construirlo colectivamente desde la mesa. En ese movimiento también aparece una pregunta sobre cómo aprendemos y cómo nos relacionamos con los espacios que habitamos. Muchas veces pensamos el territorio desde mapas, discursos históricos o imágenes fijas, pero pocas veces desde la experiencia emocional, corporal y afectiva que tenemos con él.

Desde ahí, Tochpan entiende el territorio como un archivo vivo donde se inscriben historias familiares, vínculos comunitarios, desplazamientos, memorias y procesos sociales. Las ilustraciones y atmósferas del juego nacen de paisajes reales que permanecieron en la memoria desde la infancia: viajes familiares, caminos, vegetación y escenas cotidianas de la Huasteca Veracruzana que posteriormente regresaron durante el proceso de diseño. El juego se convierte entonces en una forma de reconstruir esos espacios y compartirlos con otras personas a través de una experiencia colaborativa.

El proyecto también busca pensar el juego como un dispositivo artístico y político. No solamente como un objeto lúdico, sino como una herramienta capaz de activar relaciones, conversaciones y formas de imaginación colectiva. En un contexto atravesado por dinámicas de aislamiento, violencia y competencia, la decisión de desarrollar un juego cooperativo también implica una postura sobre cómo nos relacionamos entre nosotros. Sentarse alrededor de una mesa para construir algo en conjunto abre la posibilidad de experimentar otras formas de interacción donde la cooperación, la negociación y la escucha se vuelven centrales.

Tochpan parte de la idea de que el juego puede convertirse en un espacio temporal donde ciertas estructuras sociales se suspenden y permiten imaginar otras maneras de habitar el territorio y relacionarnos con los demás. Desde esa perspectiva, el proyecto también se acerca al juego como una herramienta para la construcción de paz, entendiendo que generar espacios de encuentro y colaboración ya representa una transformación importante dentro de la vida cotidiana.

Al mismo tiempo, el proyecto reconoce que el territorio no es una imagen fija ni una identidad homogénea. La Huasteca está atravesada por múltiples historias, tensiones, procesos sociales y transformaciones constantes. Por ello, Tochpan no busca crear una representación definitiva de la región ni apropiarse de ella, sino abrir preguntas sobre cómo construimos nuestras memorias colectivas y cómo nos vinculamos afectivamente con los lugares que habitamos. Más que explicar un territorio, el juego intenta generar un acercamiento sensible hacia sus paisajes, atmósferas y formas de convivencia.

El desarrollo del proyecto ha sido profundamente colaborativo y experimental. Traducir memorias, sensaciones y paisajes a mecánicas de juego implicó un proceso continuo de prueba, negociación y ajuste. Tochpan existe gracias al trabajo conjunto entre ilustración, diseño gráfico, playtesting, producción y fabricación, lo que también abrió reflexiones sobre cómo construir procesos creativos más horizontales y colectivos dentro de las industrias culturales.

En ese sentido, el proyecto también cuestiona las divisiones tradicionales entre arte, diseño y entretenimiento. Muchas veces el juego continúa siendo entendido únicamente como ocio, dejando fuera su potencial como herramienta de pensamiento, investigación o experiencia estética. Tochpan busca habitar precisamente ese cruce: un espacio donde el juego puede funcionar simultáneamente como objeto artístico, experiencia contemplativa y práctica social.

La duda ocupa un lugar central dentro del proyecto. Desde cómo representar un territorio sin reducirlo, hasta cómo convertir experiencias personales en una experiencia compartida, Tochpan se ha construido a partir de preguntas más que de respuestas definitivas. El proceso ha sido un ajuste constante entre lo planeado y lo que termina ocurriendo durante el desarrollo. Muchas decisiones cambiaron en el camino porque el propio proyecto fue revelando nuevas posibilidades y contradicciones.

Incluso la manera de documentarlo y comunicarlo ha formado parte de esa exploración. El juego se mueve entre distintos campos sin pertenecer completamente a uno solo: entre el arte y el diseño, entre la contemplación y la interacción, entre la memoria personal y la construcción colectiva. Y es justamente en esa condición abierta donde habita gran parte de su sentido.

Más que ofrecer una representación cerrada de la Huasteca Veracruzana, Tochpan busca abrir un espacio donde todavía sea posible imaginar otras formas de relacionarnos con el territorio, con la memoria y con los demás a través del juego.

Sara Pérez

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