Escribe Sontag: «Cada detalle de una obra narrativa fue alguna vez una observación o un recuerdo o un deseo, o es el sincero homenaje a una realidad independiente de la identidad» (Cuestión de énfasis, pág. 47). La ficción es un homenaje a una realidad que no ha sido o, mejor, que todavía no es. En este sentido, la recuperación de la memoria es entendida como una obligación ética: «La obligación de persistir en el esfuerzo de percatarse de la verdad» (pág. 94).

Para mí, el acto de creación implica separarme de la realidad para encaminarme a una introspección. En ese análisis elijo con qué emoción conectarme y de ahí parto, pensando en el sentimiento que quisiera emular durante el juego entre sus jugadores y, de alguna manera, también en el proceso individual. Como menciona Sontag, para mí antes de la mecánica viene la memoria y, de la mano, mi identidad. Y esa identidad está construida por mi familia.

Hace unas semanas me hacían el siguiente comentario: Observo el tema de la familia como elemento que atraviesa tus juegos, tanto como jugadores como en el proceso de creación. ¿Cómo impacta tu familia en tu visión como diseñadora de juegos?

Foto con mi familia en el puerto de Veracruz antes de la primera presentación de Llaverinto

Para mí, algo a lo que siempre le doy prioridad es que los proyectos que hacemos tengan un poco de nosotros.

Y es ahí donde entra la parte de la intención que le pongo a lo que hago. No son solo objetivos o metas que cumplir. Mi motivación principal es ponerle un propósito, y ese propósito es hablar de nosotros, desde nuestra historia. Por eso hablo de mi familia, porque desde mí y mi mirada está también la de mis familiares que se fueron y los que siguen aquí, y eso lo incorporo en la obra, que en este caso es un juego.

En Llaverinto fue la historia de mi papá. Ahora, con Tochpan, uno de los puntos de partida fue una foto que mi abuelo tomó en 1960, de camino de Tuxpan a Tampico. Ese paisaje con cultivos, ganado, casas y río ahora se ve reflejado en las ilustraciones de las losetas. Esos paisajes seguramente fueron paisajes que también vieron sus papás y abuelos.

Foto tomada por mi abuelo en 1960 de camino a Tampico desde Tuxpan
Tablero de Tochpan

De la misma manera, los elementos y escenarios en Tochpan los pensé a partir de las memorias de mi infancia, de aquello con lo que crecí y con lo que convivimos mi familia y yo desde que nacimos ahí. Por eso, algunos lugares que aparecen en el juego no están ahí únicamente porque sean parte del paisaje de la región, sino porque también forman parte de esos recuerdos.

Uno de ellos es la Catedral de Tuxpan (Nuestra Señora de la Asunción), que existe desde 1605 y ha tenido un lugar dentro de mi historia familiar, como en la de muchos tuxpeños. Mis tíos y tías, incluyendo a mi mamá, recibieron ahí su primera comunión; yo iba a misa con mi mamá todos los domingos y, cada agosto, durante las fiestas de la Virgen, recibe peregrinos de diferentes localidades de la región, como Tantoyuca, Tihuatlán, Naranjos, Chicontepec, Pánuco y Álamo.

También, cada temporada de Día de Muertos, es el lugar donde muchas personas de estas localidades se reúnen para vender y comprar lo necesario para montar los altares, encontrar ingredientes para los tamales y el pan. Para mí era mi temporada favorita del año, porque sabía que iría con mi abuela y casi seguro me tocaban mis 5 pesos de zacahuil.

Loseta donde aparece la catedral
Catedral de Tuxpan Nuestra Señora de la Asunción
De izquierda a derecha: mi abuelo, mis tíos recibiendo su confirmación, detrás mi tatarabuela y a su derecha mi abuela.

Son este tipo de recuerdos los que terminan formando parte del juego. No se trata solamente de representar un lugar, sino de incorporar aquello que ese lugar significa para mí y para mi familia. Y es ahí donde regreso a la intención con la que parto al crear: si la obra no representa quién soy y lo que estoy viviendo, ¿cómo podría contener una carga energética? Una intención es más que un propósito consciente: es la congruencia con ese propósito, y eso es lo que yo busco siempre.

Yo soy la suma de historias y generaciones detrás. Mis abuelos, mis abuelas, mis tías, tíos, primas, primos… eso me construye a mí y me hace ser quien soy. A través de mí permito que esa historia hable, y que sea un juego no es casualidad, porque creo que es la forma adecuada y la indicada para experimentar de manera consciente una emoción: interpretas el papel de los personajes de acuerdo con las mecánicas, puedes observar elementos, como en Tochpan, y recorrer esos paisajes así como mi familia lo hizo alguna vez.

Sara Pérez

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